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La preocupación del Profeta: la fe
M. Fethullah Gülen · Sermón · 14 de febrero de 1975 · Primer sermón de la serie «Pruebas del Tawhid»
Todo ser humano tiene un gran asunto que lo ocupa y que le hace olvidar otras cosas. En este sermón Hocaefendi pregunta: ¿cuál debe ser el mayor asunto de una persona o de una nación, y quién lo determinará?
Este artículo sigue el video de arriba sección por sección. La exposición es como en el sermón; los cuadros, los conceptos y las notas de fuentes están en cajas desplegables.
I — Todo ser humano tiene un gran asunto
El gran asunto hace olvidar los pequeños
Todo ser humano tiene un gran asunto que lo ocupa, que lo conmueve y que, muchas veces, le hace olvidar sus otras cosas de este mundo. Cuanto más crece el asunto, más se olvida y se abandona por completo todo lo que queda fuera de él.
Es inconcebible que quien se enfrenta a la pérdida de una pierna se ponga ese día a chismorrear sobre la variedad de platos servidos. Y un hombre cuya esposa se ha marchado de casa, sin que se sepa adónde, tampoco se preocupa ese día por lustrarse los zapatos.
📖 📊 Del vídeo: El gran asunto hace olvidar los pequeños (textos en turco)
II — ¿Quién determinará el asunto?
La vara de medir: los criterios de Allah, la conciencia y la razón
Hocaefendi pregunta: ¿cómo comprenderemos la magnitud de los grandes asuntos que no tienen que ver con nuestra vida? La respuesta es esta: lo hallaremos dentro de los criterios de Allah (exaltada sea Su gloria), a la luz de la conciencia y de la compasión humana, con la razón y la lógica.
En cada época cobran importancia ciertos asuntos. En un tiempo cobran importancia las guerras, la conquista del mundo, la fundación de civilizaciones y de sociedades prósperas. En otros tiempos cobran importancia dar a la gente la sólida convicción que necesita, la fe, liberar a las personas de vivir según sus propios deseos, y vivir y hacer vivir lo que Allah quiere. Este es un asunto evidente, que puede sentir todo ser humano que tenga conciencia, guiado por la razón.
📖 📊 Del vídeo: La vara de medir: los criterios de Allah, la conciencia y la razón (textos en turco)
III — La prueba de la conciencia
Quien no se conmueve no lleva ni corazón ni conciencia
Quien no se conmueve ante una generación descarriada no tiene ni corazón ni conciencia. Quien tiene un hijo o un allegado que ha quedado sin religión y no se conmueve ante ello, ha perdido sus facultades humanas. Si en una nación se suceden las disgregaciones, las rupturas y la caída en una vida sin freno, y esa nación permanece insensible e indiferente, no puede afirmarse que lleve en su interior corazón y conciencia.
Todo aquel que tiene corazón y conciencia debe sentir en su corazón una conmoción, ola tras ola, ante cualquiera que se aparte de la religión, abandone la fe, deje la moral y la rectitud. Si no surge, diremos: «No tiene corazón, tampoco tiene conciencia». Quien se conmueve por asuntos muy pequeños y no se conmueve ante este, tiene dudas sobre el desenlace de la incredulidad.
📖 Tres casos, un mismo diagnóstico
| Una generación descarriada | Quien no se conmueve ante ella: no lleva corazón ni conciencia. |
| Un hijo o un allegado que ha quedado sin religión | Quien, pese a ello, no se conmueve: ha perdido sus facultades humanas. |
| Una nación que se disgrega y va sin freno | La nación que permanece insensible e indiferente: no puede afirmarse que lleve corazón y conciencia. |
📖 📊 Del vídeo: Quien no se conmueve no lleva ni corazón ni conciencia (textos en turco)
IV — El diagnóstico de fondo
Dudas sobre el desenlace del rumbo
Quien no se conmueve ante estos derrumbes, disgregaciones y desapariciones tiene dudas sobre el desenlace de este rumbo: no cree en una resurrección, no cree en una rendición de cuentas, no cree en presentarse ante Allah, no cree en una dicha eterna.
Todas las pruebas que aporte en este asunto quien no se emociona ante el descarrío de su hijo se descartan. Porque en este asunto la primera señal, manifiesta y evidente, de haber creído, de estar ligado de corazón a esa causa, es el esfuerzo que se haga por salvarlo de ese torbellino. Hocaefendi pide a Allah que nos conceda comprender el gran asunto conforme a su valor.
📖 📊 Del vídeo: Dudas sobre el desenlace del rumbo (textos en turco)
V — El asunto del Profeta
«¡No lo sé, mi asunto es grande!»
El Noble Mensajero (la paz y las bendiciones sean con él) hizo suya esta preocupación desde que abrió los ojos a la vida y comprendió su sentido, y convirtió este asunto en el mayor de todos. Sacrificó por este asunto su propia fortuna y también la de su esposa; por su asunto no conoció el descanso.
«Te han partido la cabeza», decían: «¡No lo sé, mi asunto es grande!». «Se te ha roto un diente»: «¡No lo sé, mi asunto es grande!». Lo forzaron a dejar su tierra y se le ordenó emigrar: «¡Mi asunto es grande!», decía. Este asunto había llegado a ahogarlo hasta tal punto que el Corán dijo: «Casi vas a matarte a ti mismo porque no creen» (Sura Ash-Shuara 26:3). Hocaefendi dice: «He ahí la expresión de un corazón creyente, he ahí la expresión de un corazón con conciencia».
📖 La respuesta del Profeta era siempre la misma
| «Te han partido la cabeza» | «¡No lo sé, mi asunto es grande!» |
| «Se te ha roto un diente» | «¡No lo sé, mi asunto es grande!» |
| «Lo están forzando a dejar su tierra; se te ha ordenado emigrar» | «¡Mi asunto es grande!» |
📖 📊 Del vídeo: «¡No lo sé, mi asunto es grande!» (textos en turco)
VI — Abu Talib
Cuarenta años de protección y el último aliento
Abu Talib había servido cerca de cuarenta años al Mensajero de los Mensajeros; lo había protegido y guardado hasta del viento que sopla. Pero no lo hacía por su condición de Profeta, sino por un sentimiento de parentesco y por afecto. Si lo hubiera hecho por respeto a su condición de Profeta, los hielos del corazón se habrían derretido y él se habría disuelto en el océano del Mensajero de Allah. Para no dejar sin retribución esa protección, el Mensajero de Allah le pidió algo: «¡Tío mío! No te pido gran cosa: di una sola vez La ilaha illa Allah (No hay más dios que Allah), para que yo interceda por ti en el Supremo Tribunal».
Abu Talib vacilaba, pues del Mensajero de Allah aprendemos: «Como vivan, así morirán; como mueran, así serán resucitados». Abu Talib no había vivido diciendo «No hay más dios que Allah» para morir así. Junto a él estaban los jefes de Quraysh y Abu Yahl, el padre de la ignorancia y de la incredulidad; mientras el Mensajero de Allah le decía «¡Dilo!», Abu Yahl le decía: «¿Vas a apartarte de la religión de tu padre y de tu madre?». A quien está hundido en prejuicios no se le puede convencer. La última palabra del creyente es «No hay más dios que Allah»; la última palabra de Abu Talib fue: «Muero en la religión de Abd al-Muttalib».
El Mensajero de Allah se derrumbó en ese instante, como si la cúpula del edificio en que estaba se le hubiera desplomado sobre la cabeza. Que durante cuarenta años acoja a la Luz bajo su protección, que por ella se arroje de calamidad en calamidad, de muerte en brazos de muerte; y que luego el Mensajero de Allah no pueda hacer nada por él, que parta al más allá habiendo perdido incluso el derecho a la intercesión. El Mensajero de Allah se derrumbó.
📖 Dos últimas palabras
| La última palabra del creyente | No hay más dios que Allah |
| La última palabra de Abu Talib | «Muero en la religión de Abd al-Muttalib». |
📖 📊 Del vídeo: Cuarenta años de protección y el último aliento (textos en turco)
VII — El consuelo
«Tú no puedes guiar a quien quieras»
En ese momento, de los labios del Mensajero de Allah salieron estas palabras: «Mientras no se me prohíba, ¡por Allah!, siempre pediré perdón (istigfar) por ti». «Si Allah me lo impide, ¿qué haré entonces? La orden viene de lo alto: doblaré el espinazo y agacharé la cabeza». Al instante descendió el versículo: el Profeta y los creyentes, aunque se trate de sus parientes, no pueden jamás, de ningún modo, pedir perdón por quienes murieron siendo politeístas, ni solicitar el perdón para ellos (Sura At-Tawba 9:113).
Este es también un consuelo que viene de lo alto (Sura Al-Qasas 28:56): «¡Mi Ilustre Amado! ¡Tú no puedes guiar a quien quieras! Allah guía a quien Él quiere». No fue la voluntad divina; él no se volvió hacia Allah, para que Allah quisiera también su guía. «Así que no te aflijas en absoluto. Que no se entristezca tu corazón puro; aunque sea tu allegado, tus allegados son quienes están cerca de ti en la taqwa (piedad), los cercanos a ti por su cercanía a Allah».
¡Tú no puedes guiar a quien quieras! Allah guía a quien Él quiere.
📖 📊 Del vídeo: «Tú no puedes guiar a quien quieras» (textos en turco)
VIII — Mil personas, una preocupación
Su gran asunto es dar a conocer a Allah
Lo que oprime al creyente y lo sume en la angustia es que alguien quede sin religión. ¡Y si mil personas se quedan sin religión cada día, si mil cadáveres pierden la fe cada día, si miles de personas se apartan de la religión y se van! Quien ante este gran panorama no se conmueve no lleva ni corazón ni conciencia.
La persona, en proporción a su fe y a su comprensión (iz'an), procurará dar a conocer a los demás la gran causa que conoce: su gran asunto es dar a conocer a Allah. Quien se ha comprometido con un partido político recorre aldea por aldea, pueblo por pueblo, dando a conocer a su líder, sea fulano o mengano. ¿Allah y el Mensajero de Allah no tienen para ustedes tanto valor como el líder de un partido? Si no recorren aldea por aldea, pueblo por pueblo dando a conocer a su Allah, si su corazón no se conmueve ante la juventud que se descarría por no haberse dado a conocer a Allah, es que nos hemos echado a perder, que nos hemos corrompido (tefessüh).
📖 📊 Del vídeo: Su gran asunto es dar a conocer a Allah (textos en turco)
IX — Preocupación y causa
Hagan suyas la preocupación y la causa de nuestro Profeta
Hocaefendi ruega: que Allah nos conceda comprender la gran verdad; que Allah, por Su favor y generosidad, nos perdone y nos guíe al camino recto. Cuánto más se arrastrará de bruces esta nación, solo Allah lo sabe; hasta el momento en que regrese a Allah, es seguro que será así.
Esta era la preocupación y la causa del Mensajero de Allah. Tomen como propias la preocupación y la causa de nuestro Profeta; eso es lo que Allah quiere. Vivan con su corazón, vivan con su conciencia; tomen las decisiones que hayan de tomar a la luz del corazón y de la conciencia.
📖 📊 Del vídeo: Hagan suyas la preocupación y la causa de nuestro Profeta (textos en turco)
X — Ali y Jaybar
«¡A los que salgan a tu encuentro, dales a conocer a Allah!»
El Mensajero de Allah había encargado a Ali (que Allah esté complacido con él) la conquista de Jaybar. Como Jaybar no era conquistada, el Mensajero de Allah dijo: «Mañana daré esta bandera a alguien que ama a Allah y al Mensajero de Allah, y es amado por Allah y por Su Mensajero». Aquella noche cada uno esperaba que al día siguiente se le entregaría la bandera: esperaba Umar, esperaba Abu Bakr, esperaba Uthman (que Allah esté complacido con ellos).
Ali, que tenía los ojos doloridos, con una enfermedad en los ojos, cuando llegó ante nuestro Maestro, refugio de la misión profética, se lo aplicó sobre los ojos y quedó curado. Cuando le entregó la bandera, quedó a la vista quién era amado por Allah y por Su Mensajero. «¡Avanza tal como eres! Luego, allí adonde llegues, ¡da a conocer a Allah! ¡A los que salgan a tu encuentro, dales a conocer a Allah!»
📖 📊 Del vídeo: «¡A los que salgan a tu encuentro, dales a conocer a Allah!» (textos en turco)
XI — El asunto más importante de un creyente
La guía de un solo hombre
«Que por tu mano un hombre alcance la guía es, para ti, mejor que los montones y montones de bienes, de camellos y de ovejas que Allah da». Ser medio para la guía de un hombre —la fe de un solo individuo de esta nación— es más importante que la muerte de todo este país. El que Esmirna sufra un terremoto y se hunda hasta el fondo de la tierra queda muy liviano frente a que un solo ser humano salga de la fe; porque quienes mueren, aun muriendo, van al Paraíso si ganaron la complacencia de Allah. ¡Y quien cae para siempre en el infierno, quien pierde a Allah para siempre, quien pierde el Corán para siempre!
Por eso, el asunto más importante de un creyente es dar a conocer a Allah y dar a conocer al Mensajero de Allah. Ustedes prestarán su voz al predicador, prestarán su voz al que exhorta: dirán lo que él diga, difundirán lo que él difunda. Serán copartícipes de la gran verdad, para que así vivan juntos y así sean juntos resucitados.
El asunto más importante de un creyente es dar a conocer a Allah y dar a conocer al Mensajero de Allah.
📖 📊 Del vídeo: La guía de un solo hombre (textos en turco)
Conceptos
📖 Conceptos que aparecen en el sermón
Müteessir: Conmovido, afectado; el que se aflige.
Ehemmiyet: Importancia.
Şirazeden çıkmak: Salirse del orden, andar sin freno; descarriarse.
İz'an: Comprensión, entendimiento.
Hiss-i karabet: Sentimiento de cercanía, sentimiento de parentesco.
Mahkeme-i kübrâ: El Supremo Tribunal; el Día del Juicio.
Tefessüh: Descomposición, corrupción.
İstiğfar: Pedir perdón a Allah (istigfar).
Fuentes
📖 Fuentes del sermón
Grabación de audio: Çınar Media (YouTube)
Versículos: Sura Ash-Shuara 26:3 · Sura At-Tawba 9:113 · Sura Al-Qasas 28:56
Hadices: Bujari, Ahmad ibn Hanbal (Musnad), al-Hakim (al-Mustadrak): la muerte de Abu Talib · Bujari: Jaybar · Muslim: «Cada siervo es resucitado en el estado en que murió»
📖 Nota de fuentes: hadices y relatos
La muerte de Abu Talib figura en Bujari, en el Musnad de Ahmad ibn Hanbal y en el Mustadrak de al-Hakim. La palabra «intercesión» (shafa'a) está en el relato de al-Hakim; en Bujari y en el Musnad la frase es «presentaré argumentos a tu favor» (ahayyu laka biha). Según el Musnad, con este suceso descendieron At-Tawba 9:113 y Al-Qasas 28:56.
El hadiz de Jaybar es transmitido en Bujari por Sahl ibn Sa'd. La versión abreviada que recita el orador aparece también en el Musnad, en el propio relato de Ali.
La expresión «Como vivan, así morirán» no se encontró con esta formulación en los libros de hadices examinados; su sentido coincide con el hadiz «Cada siervo es resucitado en el estado en que murió», transmitido en Muslim por Yabir ibn Abdullah.